"Un sueño es una puertecilla escondida en los más íntimos y secretos espacios del alma, abriéndose a esa noche cósmica que fue la psique mucho antes de que hubiera conciencia del ego, y que seguirá siendo la psique por mucho que se extienda nuestra conciencia del ego." Carl Gustav Jung
miércoles, 10 de abril de 2013
jueves, 28 de marzo de 2013
Sueños /Arte /Presencia Plena
Sueños : Los sueños son contenidos del inconsciente, del
alma , la psiquis .Producción onírica.
La experiencia del arte nos ayuda a simbolizar e integrar la experiencia, que han quedado sumergidas en el inconsciente. Simbolizar es dejar que lo sumergido pueda expresarse y reflejarse por medio de la expresión de colores y formas.
Nuestras experiencias adquieren sentido y nos identificamos con ellas, estableciendo patrones en la forma en que vivenciamos las relaciones. Diferenciarnos es encontrarnos y vivirnos en presencia y plenitud.
Mindfulness .Es Atención y presencia Plena; estar presente, consiente, con aceptación
y equilibrio en la vida y poder establecer
la distancia con aquello que experimentamos y lo que somos.
Este taller integra una práctica de centramiento y actitud
en el estar presente y atento a lo que se expresa en el cuerpo y nuestra mente
y un trabajo de expresión, elaboración creativa por medio de la expresión
plástica de colores , líneas y gestos.
Meditación Plena /ensueño y simbolismo plástico
http://suenhos-
Susana Pérez Hidalgo
Tel-celular: 54097223se requiere inscripción previa
(Extractos
de una ponencia presentada en las "V° Jornadas de la Asociación de Formación e
Investigación en Psicología Analítica", Agosto de 2000, Bs.As.)
La dimensión onírica
al igual que la imaginal, constituye un escenario único que posibilita al ego
(1) a través de sus respectivas facetas, el ego onírico
y el ego imaginal, disponer de un espacio de experiencia e interacción
con contenidos inconscientes que le permiten confrontar y asimilar dinamismos
psicológicos profundos, facilitando así el curso de su individuación. El sueño es, ante la mirada del ego, un enigma indescifrable, un territorio confuso y extraño, en el que el soñante si bien se reconoce a sí mismo como protagonista, suele sorprenderse de los lugares, objetos, personajes y situaciones, como así también de sus propios pensamientos, sentimientos y acciones. A pesar de todos sus logros tecnológicos, el hombre moderno no parece estar del todo exento de los desafíos que de modo simbólico y metafórico se describen en los antiguos mitos y leyendas. En sus sueños, como en su vida real, suele enfrentarse a pruebas y situaciones en las que se exige de él una actitud distinta y trascendente, marcando con ello la posibilidad de dar un paso fundamental en el camino de su individuación, o en caso contrario, permanecer en el estancamiento de su situación actual, caracterizada por un incesante e infructuoso intento de liberación de su ciclo inalterado de repeticiones, prisionero en su propia rueda del samsara. Es aquí donde desde algún lugar de lo más profundo de sí mismo, el símbolo onírico se presenta como un recurso psíquico que posibilita una oportunidad de trascendencia y libertad. El símbolo onírico constituye así un importante elemento de cambio y transformación.
Lejos de ser un acontecimiento intrapsíquico neutro, la evolución y el desenlace de la estructura dramática que tiene lugar durante el sueño y la imaginación activa, ambos determinados en gran parte por la actitud que adopta el ego frente a las imágenes y símbolos del inconsciente, constituyen un factor determinante para el desarrollo de la personalidad. De este modo, el espacio onírico y el espacio imaginal ofrecen una escenografía única, en la que el ego del soñante, a través del establecimiento de nuevas relaciones simbólicas, avanza en el camino de su individuación.
El sueño se presenta entonces, a veces, no sólo como un punto de inicio a partir del cual por una inagotable y siempre creciente posibilidad de amplificaciones se hace posible develar aspectos inconscientes significativos, sino también como el producto final de un proceso simbólico profundo, en el que se le ofrece al soñante la oportunidad de abrir el umbral de nuevas posibilidades de desarrollo en su vida de vigilia.
Como es sabido, el ego es el complejo central en el campo de la consciencia. "Como aspecto consciente de la personalidad, -dice Jung- el ego sólo conoce sus propios contenidos, no el inconsciente y sus contenidos." El descubrimiento por parte del ego de no ser el centro de la totalidad psíquica, como así tampoco de ser una forma completa y acabada, constituye uno de los más grandes desafíos por los que debe atravesar el ego en individuación, correspondiendo éstas y otras situaciones a una importante fuente de metáforas de muerte y resurrección.
La actitud y el resultado de las acciones o inacciones del ego onírico durante el transcurso dramático del sueño, afecta a la forma en que se organizan los complejos en la psique, lo que produce cambios que son heredados por el ego en vigilia, generalmente manifiestos como pequeñas y sutiles modificaciones en las reacciones emocionales o en otros aspectos de la conducta. El desarrollo dramático del sueño, al igual que el de la imaginación activa, tiene así efectos y consecuencias sobre la vida en vigilia.
Salvando las diferencias que encontramos en la teoría psicoanalítica en cuanto al origen, sentido y significado de los sueños, lo importante a destacar es que también Freud reconoce en los sueños un dinamismo que compromete a los aspectos yoicos de la personalidad, y lo que es aun más importante, la presencia de mecanismos identificatorios entre el Yo y los distintos contenidos y representaciones oníricas.
Con respecto al lugar del Yo en el sueño, Jung dice que mientras se sueña la consciencia no desaparece totalmente, sino que existe aún algo de ella representada por el "yo onírico" o "ego onírico" (Traum Ich / Dream Ego). "Como el dormir rara vez transcurre completamente sin sueños, -dice Jung- también se puede suponer que el complejo del Yo rara vez cesa del todo como actividad... Los contenidos psíquicos del sueño -agrega Jung- aparecen al Yo como los hechos de la vigilia; por eso las más de las veces en sueños nos encontramos en situaciones similares a las de la vida real, pero rara vez ejercemos nuestro pensamiento o razón respecto de ellas".
Ernest Rossi, discípulo del famoso hipnoterapeuta Milton Erickson y analista junguiano del Instituto C.G. Jung de los Angeles, sostiene que la experiencia onírica constituye, en muchas ocasiones, una base para la creación de nuevas facetas de la personalidad. Con respecto a ello nos dice: "El soñador se encuentra a sí mismo saliendo de antiguos roles y patrones de hábitos, experimentando con ello fuertes sensaciones". Pareciera ser entonces, que los hechos que acontecen durante el sueño (y los estados imaginales en general) pueden dejar en el psiquismo una impronta similar a la que dejaría una experiencia real del mundo exterior. Cabe agregar a esto que, tal como sostiene Jung, en realidad cualquier experiencia real o cualquier percepción proveniente del mundo exterior a través de nuestros sentidos, se convierte en última instancia en un suceso psíquico. Este hecho en apariencia simple, es el que establece en definitiva los principios de aquello que, desde el punto de vista psicológico, entendemos como la subjetividad de la experiencia.
El ego y el inconsciente pertenecen a mundos separados, opuestos. Bajo la clara luz del día, el reino del ego se erige sobre el territorio de la consciencia; el inconsciente en cambio, pertenece al reino de las profundidades, de la noche. Ambos mundos, sin embargo, se intercomunican en una sutil frontera, una difusa zona común conocida a veces con el nombre de "estados intermedios" y representada, desde la más remota antigüedad, mediante una gran variedad símbolos e imágenes metafóricas, tal como los círculos y espacios mágicos y sagrados, las zonas crepusculares, los estados del Bardo, los templos de iniciación, los espacios mitológicos y la geografía heroica, los "otros mundos" y "dimensiones", los "umbrales" y "puertas", etc. A estos estados intermedios, estados de "consciencia modificada", también pertenecen naturalmente los estados imaginales, los estados de trance hipnótico y la dimensión onírica.
En algún lugar, como mencionamos al principio, el sueño sigue siendo hoy, ante la clara mirada de la consciencia, un territorio enigmático y extraño. Pero también constituye una vía de acceso a los niveles más profundos del ser, una fuente inagotable de símbolos e imágenes que le ofrecen al ego del soñante la posibilidad de saber quien fue, quien es, y quien puede llegar a ser.
(1) Término utilizado en la lengua inglesa para hacer referencia al concepto psicológoco del "Yo", equivalente al "Ich" del idioma alemán, originalmente utilizado por S. Freud.
Bibliografía:
- C.G. Jung - "El hombre y sus símbolos". Luis de Caralt Editor S.A. - C.G. Jung - "Recuerdos, sueños, pensamientos". Seix Barral. - C.G. Jung - "Psychologischer Kommentar zu: Das Tibetische Buch der Grossen Befreiung" - Gesammelte Werke / C.G.Jung , Vol 11, Walter. - C.G. Jung - "Psychologischer Kommentar zum Bardo Thodol ( Das Tibetanische Totenbuch) " - Gesammelte Werke / C.G.Jung , Vol 11, Walter. - C.G. Jung - Collected Works of C.G. Jung. Princeton University Press. - Ernest L. Rossi, Ph. D. - "Los sueños en la creación de la personalidad". Rapport , Vol. I, N° 4. - Mircea Eliade - "Mito y Realidad" -Editorial Labor S.A.
http://www.centrojung.com.ar/recursos_oniricos_individuacion.htm
Sueños Y Arte
viernes, 1 de febrero de 2013
Arte y Terapia/Sueños
Sueños : Los sueños son contenidos del inconsciente, del
alma , la psiquis .Producción onírica.
La experiencia del arte nos ayuda a simbolizar e integrar la experiencia, que han quedado sumergidas en el inconsciente. Simbolizar es dejar que lo sumergido pueda expresarse y reflejarse por medio de la expresión de colores y formas.
Nuestras experiencias adquieren sentido y nos identificamos con ellas, estableciendo patrones en la forma en que vivenciamos las relaciones. Diferenciarnos es encontrarnos y vivirnos en presencia y plenitud.
Mindfulness .Es Atención y presencia Plena; estar presente, consiente, con aceptación
y equilibrio en la vida y poder establecer
la distancia con aquello que experimentamos y lo que somos.
Este taller integra una práctica de centramiento y actitud
en el estar presente y atento a lo que se expresa en el cuerpo y nuestra mente
y un trabajo de expresión, elaboración creativa por medio de la expresión
plástica de colores , líneas y gestos.
Meditación Plena /ensueño y simbolismo plástico
http://suenhos-
Sábado 2 de febrero (18 a 21 horas)
Susana Pérez Hidalgo
Tel-celular: 54097223
costo 15.000 (incluye materiales.arte terapia )
se requiere inscripción previa
miércoles, 9 de enero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
Arquetipos
"Dado que entre los conflictos elementales humanos
existe una identidad que está más allá del tiempo y el espacio, la fantasía
creadora se dedica a producir analogías de los procesos instintivos con el
objeto de desligar la libido de la mera instintividad y transferirla a
representaciones análogas. La índole de la analogía es un problema muy serio,
puesto que como hemos dicho, tiene que haber representaciones que atraigan la
libido. Creo que su carácter especial reside en el hecho de que sean arquetipos,
es decir, formas universalmente existentes cuyo conjunto constituye la
estructura del inconsciente colectivo. Los arquetipos son aquellas formas o
cauces por los cuales fluyó desde siempre el acontecer psíquico. El arquetipo
es una tendencia a formar representaciones de un motivo, representaciones que
pueden variar muchísimo en los detalles sin perder su modelo básico. No se
trata pues de representaciones heredadas, sino de una disposición funcional a
producir representaciones iguales o análogas. Es propio del arquetipo una
acción numinosa, esto es, que afecta al sujeto de modo similar al instinto, más
aún, este último puede ser limitado y hasta dominado por esa fuerza. Debo
aclarar las relaciones entre instintos y arquetipos: lo que propiamente llamamos
instintos son necesidades fisiológicas y son percibidas por los sentidos. Pero
al mismo tiempo se manifiestan en fantasías y con frecuencia revelan su presencia
sólo por imágenes simbólicas. Estas manifestaciones es lo que yo he llamado
arquetipos. La forma en que aparecen los arquetipos en la experiencia práctica
es la siguiente: son, al mismo tiempo, imágenes y emociones. Se puede hablar de
un arquetipo sólo cuando estos dos aspectos son simultáneos. Los arquetipos no
son meros nombres ni aún conceptos filosóficos. Son trozos de la vida misma,
imágenes que están íntegramente unidas al individuo por el puente de las
emociones"
"el Yo no sólo
contiene el depósito y la totalidad de la vida pasada, sino que también es un
punto de arranque, el suelo fértil a partir del cual brotará toda vida
futura".
¿Qué es un Mándala?
¿Qué es un Mándala?
"...............Antiquísimos efectos mágicos
se asocian con ese símbolo, pues desciende originalmente del círculo
protector", del "circulo encantado", cuya magia se ha conservado
en innumerables usos ....." Jung
Es círculo que representa la
capacidad de integración, contención y unidad.
El circulo como imagen y
configuración en la estructura de lo que existe a adquirido sentido, desde
tiempos inmemoriales. En sus orígenes el hombre que observo las formas circulares
que armónicas que organizan la vida y el universo.
Él mándala encierra un
simbolismo espiritual. Su definición literal en sanscrito es círculo.
Un círculo contenedor. Es
el espacio que contiene la esencia. Un espacio sagrado que permite reunirnos
generar ese uno, integrado de nuestras múltiples
facetas y características.
El símbolo de mándala es un legado de tradición y sabiduría, incorporando en la tradición de toda cultura una sabiduría ancestral; conectándonos con el sentido de trascendencia. Nos acerca a una configuración de conexión con el entorno, con la tierra y el cosmos.
¿Por qué trabajar con Mándalas?
El Mándala se organiza en el círculo
y su estructura atrae la atención, focalización y el estado relajado de
meditación. Muchos legados de sabiduría han significado en el mándala un camino
a la claridad .Es así como su práctica nos ofrece la posibilidad de
"descubrimiento ",.
El mándala reproduce el movimiento al
centro de uno mismo y a en expansión y en crecimiento. Reflejan la
proyección de lo inconsciente, descubriendo aspectos del si -mismo y del
proceso actual de la vida de cada uno de nosotros. Sus efectos positivos
repercuten en el cuerpo, la mente, la psiquis y el corazón de las personas. Desarrolla
esa actitud de equilibrio, de participación en esta danza sagrada de vida
en la que estamos involucrados
En este lugar sagrado,
podemos sanarnos y reunirnos en este lugar de integración. Sanar
heridas , retomar elecciones adecuadas y acercar la felicidad, concentrándonos y reunir
nuestros pedazos fragmentados por vivencias disruptivas.
Desde ahí , nos vemos y
proyectamos en un camino orientado a ser y estar en consonancia , sintonía y
apertura..
Este espacio de centramiento es un lugar para mirarnos, reconocernos y activar nuestros centros de energía emocional, movilizar la capacidad creativa que se moviliza desde una integridad.
Este espacio de centramiento es un lugar para mirarnos, reconocernos y activar nuestros centros de energía emocional, movilizar la capacidad creativa que se moviliza desde una integridad.
Sueños Y Mándalas
El mándala acoge nuestros sueños, angustias y deseos .Reorganiza la energía psíquica. Trabajar los sueños es una forma de nos, aquellos aspectos escondidos en las capas profundas de la psiquis. Es una forma de equilibrio y de dar sentido a las experiencias, simbolizar emociones y contenerlas e iniciar una comprensión de nosotros, de nuestra identidad y desafíos.
Nos ofrece como un espacio de contemplación del mundo onírico, desvela secretos y da visión en nuestro tránsito por la vida.
Cuando los elaboramos un mándala se impregna de energía emocional y su comprensión establece el vínculo de integración entre el afecto y el sentido.
Jung establece la importancia del mandarla , potenciando nuestra sabiduría intuitiva y la conexión arquetípica. Es unión y relación de lo inconsciente y lo consciente.
Abarca lo individual y colectivo, estructuras relevantes en nuestra constitución como individuos .El centro del mándala es la naturaleza primera, individual y genuina del si-mismo y el sus lados, lo compartido , las relaciones , el entorno social y cultural.
": Cuando mis pacientes esbozan tales imágenes, ello no ocurre
naturalmente por sugestión, pues tales imágenes fueron hechas antes de que
me fuera conocido su significado o su relación con las prácticas del Este, que
entonces ignoraba yo por completo. Nacían en forma enteramente espontánea, y de
dos fuentes. Una fuente es lo inconsciente, que engendra tales fantasías
espontáneamente; la otra fuente es la vida, que vivida con la devoción más
plena da un presentimiento del sí mismo, de la esencia individual. La
percepción de la última fuente se expresa en el dibujo; la primera fuente
obliga a un darse a la vida. Pues, totalmente en concordancia con la concepción
oriental, el símbolo mandálico no sólo es expresión sino que también tiene
efecto."
Espacio sagrado:
"La imagen tiene el objeto manifiesto de trazar un sulcus
primigenius, un surco mágico alrededor del centro, el templum o el temenos
(recinto sacro) de la personalidad más íntima para impedir la
"efluxión" o rechazar apotropéyicamente la distracción por lo
externo.
Jung
Jung
miércoles, 2 de enero de 2013
«El hombre vive sobre la tierra no una sino tres veces. Su primera etapa vital es un rápido ensueño; la segunda una alternancia entre ensueño y estado consciente; la tercera un estado consciente eterno. La transición de la primera a la segunda etapa de la vida se llama nacimiento; la transición de la segunda a la tercera se llama muerte». }
G.T. Fechner, Das BüchIein vom Leben nach dem Tode,Hamburgo/Leipzig, Voss, 1887, pp
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





